El azúcar, ¿es tan malo cómo dicen?

Jesús Román

Los alimentos básicos, que no deben de faltar en nuestra dieta, tienen una composición compleja y rica en diferentes nutrientes. Por ejemplo: el pan integral tiene fibra y además proteínas, carbohidratos, vitaminas, minerales. El azúcar, por el contrario, solo contiene… ¡azúcar! Nada más. Por lo tanto, más que un alimento, lo debemos de considerar un condimento. Como el azafrán , el laurel o el tomillo. Un producto que tomar de vez en cuando para darnos un placer, un gusto si nos apetece. 

 

 

Cualquiera que lea  periódicos, consulte en internet, le asalten blogs y vídeos en youtube… se habrá percatado de las supuestas maldades que se relatan sobre el azúcar. Indudablemente, el azúcar es una ‘moda’ o, más bien, lo antiazúcar es un eslogan de actualidad. Podremos resumir, a tenor de lo leído en periódicos y artículos de blogueros, que el azúcar es una especie de moderno veneno añadido por los fabricantes a la comida con el único fin de intoxicarnos, hacer que nos convirtamos en gordos, diabéticos e hipertensos. Entre otras cosas.

 

Lo más importante en este caso es recordar lo esencial: que como padres, somos responsables de lo que comen nuestros hijos y de cómo repercute en su salud. No solo ‘en ese momento’, sino también a medio y a largo plazo. Es este un aspecto esencial de la nutrición: lo que comemos regularmente hoy no tiene porqué ser un factor que actúe ahora mismo sobre nuestra salud sino también más adelante. En especial cuando nos referimos a aquellas enfermedades y factores de riesgo que se producen sobre todo a partir de las edades medias de la vida (40 - 50 años) y que, sin embargo, esas patologías se han criado desde la infancia o, incluso, desde antes.

 

La actual moda ‘antiazúcar’ no es moderna…  de hecho, ya existía en la década de los 80. Lo que afirma es que consumir alimentos con azúcar conlleva irremediablemente a la obesidad y a la diabetes. Clarificando esto, lo cierto es que la dieta occidental actual, rica en azúcar, claro, pero también en grasa y sal, a menudo desemboca en lo que denominamos el ‘síndrome metabólico’. Es decir: aquellos pacientes que  corren un fuerte riesgo para su salud por ser hipertensos, tener el colesterol alto, ser ‘un poco’ diabéticos, acumular un exceso de grasa en su organismo. Insistimos en que este proceso puede empezar -y de hecho empieza-  en la infancia más temprana. Es decir: en aquellos niños cuyo ambiente familiar (o escolar) facilita la ingesta de comida basura frente a la toma de frutas y verduras.

 

Pero, siendo serios, esto ocurre más que por exceso de azúcar en la dieta, por desequilibrios de la misma y, sobre todo, por exceso de grasas y proteínas. Lo cierto, es que la dieta española es rica en esos principios inmediatos y pobre en carbohidratos. Pero… ahhhh. Lo que el ser humano requiere son carbohidratos de cadena larga, de digestión y absorción más lenta, lo que facilita que nuestro cuerpo produzca menos insulina (la hormona del páncreas) lo cual disminuye el riesgo de inflamación de bajo grado (la que se produce en los tejidos y vasos de nuestro cuerpo). Todo ello (es decir: cuando comemos más pan integral, legumbres, etc.) se traduce en menos riesgo de obesidad, diabetes y colesterol elevado. Por el contrario, consumir dietas ricas en alimentos elaborados, ricos en grasa y azúcar, produce a medio y a largo plazo el efecto indeseado contrario: más sobrepeso, etc.

 

Es decir: el problema no es comer alimentos con azúcar sino comer demasiada azúcar. O, mejor aún, si lo prefieren más fácil, no comer en cantidades suficientes los alimentos básicos y esenciales de nuestra dieta… aceite de oliva virgen, legumbres, frutas, hortalizas, pescado, etc. 

 

¿Cuándo es demasiada azúcar? Es fácil de adivinar: cuando los alimentos que lo contiene añadido (refrescos, dulces, etc.) se consumen no de forma esporádica, de vez en cuando, sino más bien como un hábito regular de nuestra dieta. Lo que supone que desbancan alguno de los alimentos esenciales, usualmente la fruta de postre o a media mañana o a media tarde. 

 

 

                                                                                *Médico. Presidente de la Fundación Alimentación Saludable

 

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