Celiacos en Acción denuncia un presunto trato discriminatorio a los alumnos celiacos en un histórico colegio de Madrid. 

El director del centro considera que hay ciertos tintes de manipulación y que no se dice toda la verdad sobre el asunto. 

GSG.TV_Madrid, 23 de febrero de 2017

 

Enorme indignación la que transmiten las familias de los afectados por la enfermedad celiaca que cursan sus estudios en el Colegio Santa María del Pilar, situado en la calle Reyes Magos de Madrid, al considerar que el centro mantiene un “trato discriminatorio” hacia sus hijos, afectados por intolerancia alimentaria. Esta razón ha llevado a que la Asociación Celiacos en Acción (CEA) haya querido tomar cartas en el asunto, manifestando su disconformidad ante la dirección del colegio y elevando una queja formal a la oficina del Defensor del Pueblo.

 

Uno de los puntos que argumentan en su escrito de queja es el “trato diferenciando a los alumnos afectados por patologías alimentarias con respecto a aquellos que no las padecen, ofertando servicios de comedor en exclusiva para niños sanos”.  En este sentido CEA denuncia que este servicio de comedor “para dietas” sólo sea una opción, si el alumno está dispuesto a contratarlo durante un trimestre completo. En el caso de que la necesidad sea esporádica o puntual, el alumno celiaco no puede comer en el centro como sí pueden hacerlo los alumnos que no padecen esta intolerancia.

 

En los meses de octubre y noviembre, el Director de este centro, Leoncio Fernández y la presidenta de CEA, Lucía Gemma, han mantenido sendas reuniones para tratar de solucionar este problema que en palabras de los representantes de la asociación de celiacos supone una “total discriminación, puesto que perjudica la total integración de los niños celíacos en el colegio, así como la conciliación familiar, cuestión que en ocasiones, por esta circunstancia, se torna imposible, debido a la dificultad para coordinar trabajo y horario de comedor escolar”.

 

GenteSinGluten.TV se ha puesto en contacto con el director del Colegio, quien confirma este extremo y lo justifica argumentando “razones de seguridad alimentaria”, al no poder improvisar el menú necesario para estas personas, haciéndose imprescindible una programación, para una mejor organización. Según expone el director: “somos un colegio de 2070 alumnos, 184 de ellos con intolerancias y ello requiere una organización minuciosa del servicio de comedor”. Al hilo de este argumento hace referencia a un episodio, que pudo acabar en tragedia, cuando hace unos años una alumna del centro, afectada por intolerancia a la lactosa, acabó en la UCI por ingerir, por descuido, alimentos para los que estaba diagnosticada intolerante. Para CEA estas justificaciones que el colegio utiliza para sostener esta situación de discriminación absoluta, carecen de todo juicio. “No es posible que nos basemos en unos hechos acontecidos hace varias decenas de años, para condenar a los alumnos con patologías alimentarias de por vida”.

 

A pesar de ello el director del Colegio se compromete ante los micrófonos de GSG.TV a que este asunto será analizado detenidamente y anuncia la posibilidad de que, a partir del próximo año, “sólo los alumnos celiacos de la ESO y Bachillerato”, puedan disponer de un “ticket diario”, sin necesidad de contratar el trimestre completo.

 

 

Un niño celiaco pagaría cerca de 100 € más, al trimestre, por comer en el colegio

Otro de los aspectos denunciados por CEA en su escrito al Defensor del Pueblo tiene que ver con el precio del menú para celiacos, 1,55 € más caro que el de los niños sin intolerancias alimentarias. Si tenemos en cuanta la obligatoriedad de contratar un trimestre completo, un niño celiaco pagaría cerca de 100 € más al trimestre por comer en el colegio.

 

Preguntado por este asunto, Leoncio Fernández expone que las razones que le han dado en la empresa proveedora del servicio de comedor son “que este tipo de menús necesitan de cuidados especiales en su manipulación, para evitar la contaminación”, un argumento que para CEA resulta del todo inexplicable y carente de toda lógica.

 

Al margen del servicio de comedor, durante la jornada lectiva, cuando se realizan actividades en los que son protagonistas los alimentos, un portavoz de CEA afirma que “en estos casos, nadie lleva un control exhaustivo, encontrándose en ocasiones dentro del aula, macarrones y harinas con gluten, bombones, etc…; con el fin de realizar trabajos manuales”, poniendo en riesgo la salud de los celiacos. Asimismo, en el interior del colegio, en la plaza donde concurren todos los patios, se ubica un quiosco, en el que se venden bocadillos y otros productos durante el horario de recreo de los alumnos. Según CEA “también sin ningún tipo de control específico, pudiendo adquirir los productos incluso los niños de 4º de Primaria y en el que la oferta sin gluten se reduce a batidos, refrescos y café”. 

 

Un episodio que nos relata una madre de una alumna celiaca de este centro tiene que ver con algo, según ella habitual: “que en las aulas y durante la jornada lectiva, se repartan alimentos como motivo de festejo de cumpleaños, premios por realizar bien una tarea, etc…; si bien, en ese reparto, no se tienen en cuenta a los celíacos, ni tampoco a otros tipos de alérgicos y/o intolerantes a otros alimentos, que permanecen ajenos a la celebración, sin participar en ese acto socio-colegial”. Esta madre añade, “los alumnos, con el consentimiento del docente, regalen a sus compañeros chuches y bombones, durante el horario lectivo y dentro del aula, sin que nadie les explique, que existen otras alternativas para cualquier celebración, sin que se vea afectada la salud física, ni psíquica de ningún compañero. La madre nos explica como el profesor le dice al niño que los reparte: “a esa niña no se le dé, porque no puede comerlo”, siendo excluida deliberadamente de las actividades del aula. En este sentido, el director del colegio nos traslada que fue “un episodio puntual, con un profesor ya jubilado

 

El Colegio El Pilar figura en el número 13 de la lista de los 100 mejores colegios de España, publicada por el diario EL MUNDO. Desde CEA se está preparando un proyecto integrador, para instar a que en estas clasificaciones se tengan en cuenta criterios sociales y humanos a la hora de evaluar a los centros. 

 

 

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